El contrato de una cuidadora de personas mayores que trabaja como empleada del hogar es el documento legal que regula la relación laboral entre la familia y la persona contratada para el cuidado.
Formalizarlo desde el primer día protege tanto a la familia como a la cuidadora y evita problemas legales posteriores.
Como fundadora de la marca Bonadea Care en España, miembro del grupo internacional Oui Care, y con más de 12 años de trayectoria en el sector de los empleados del hogar y los cuidadores a mis espaldas, te puedo contar que nuestra experiencia es realmente valiosa a la hora de poder orientar a nuestros clientes en este ámbito.
Aquí, te desvelo más detalles que tienes que tener en cuenta para cómo hacer un contrato para una cuidadora de personas mayores.
Qué debe incluir el contrato de una cuidadora de personas mayores
El contrato de un cuidador que es empleado del hogar, debe incluir, como mínimo:
- La identificación correcta de ambas partes: trabajador y familiar que va a constar como empleador del hogar familiar.
- Lugar de trabajo, habitualmente el domicilio del hogar familiar.
- La jornada: días semanales y horario
- El salario, que deberá ser, como mínimo, el Salario Mínimo Interprofesional en España en el momento de inicio del contrato, para las horas de contrato.
- Las funciones o la categoría (en muchos casos, empleado de hogar)
- Los días de vacaciones, que suelen ser 30 días naturales al año
- Fecha de inicio del contrato
- Tipología de contrato: indefinido o temporal
- Otras condiciones de trabajo, siempre conforme a la normativa vigente para el empleo del hogar, que pueden incluirse o bien en el propio contrato o bien como estipulaciones finales.
Un buen contrato cuidadora personas mayores debe reflejar con claridad todas las condiciones de trabajo. Cuanto más preciso sea el documento, menos posibilidades habrá de que aparezcan dudas o conflictos en el futuro.
Por qué es obligatorio formalizar un contrato con la cuidadora
Cuando contratas a una persona para cuidar de un familiar en el domicilio, existe una relación laboral que debe ajustarse a la legislación española.
Contar con un contrato cuidadora personas mayores aporta seguridad jurídica a ambas partes y garantiza que los derechos y obligaciones queden claros desde el inicio.
El contrato para cuidadora de personas mayores no es un simple trámite administrativo, sino una obligación regulada por el Real Decreto 1620/2011, que establece la relación laboral especial del servicio del hogar familiar.
Además, desde 2022 las personas empleadas del hogar cotizan de forma progresiva en condiciones equiparables al régimen general, reforzando su protección social. Esto implica que el empleador debe dar de alta a la trabajadora en la Seguridad Social antes de que comience a prestar sus servicios.
Riesgos de no tener contrato con un cuidador o empleado del hogar
Muchas familias necesitan ayuda para cuidar de un ser querido y acuerdan las condiciones de palabra, sin llegar a formalizar la relación laboral.
Esta decisión puede generar conflictos, reclamaciones e incluso sanciones relacionadas con la Seguridad Social. La Inspección de Trabajo puede actuar de oficio si detecta una situación irregular, incluso sin denuncia previa de la trabajadora.
Sin llegar a este punto, no formalizar el contrato también puede dar lugar a discrepancias entre la cuidadora y la familia y dificultar el buen desarrollo del servicio de cuidados en el hogar. Los temas que suelen dar lugar a conflictos en ausencia de contrato suelen ser los horarios, las funciones a realizar y el salario.
Por tanto, disponer de un contrato claro evita malentendidos, ofrece tranquilidad a la familia y protege los derechos y obligaciones de ambas partes toda la relación laboral.
BONUS: lo que desde Bonadea te recomendamos que aparezca en el contrato del cuidador
Como hemos dicho, el contrato debe identificar correctamente a la familia empleadora y a la trabajadora, indicar el domicilio donde se prestará el servicio y especificar si se trata de una jornada completa, parcial, interna o externa, entre otros elementos esenciales del contrato.
Pero hay otros aspectos que no son legalmente exigibles. Sin embargo, nuestra experiencia nos dice que sí es recomendable incluirlos siempre que sea oportuno. Desde mi punto de vista, los 3 más importantes son:
Las tareas y funciones en el contrato del cuidador
Bien en el propio documento legal o como un anexo, conviene describir las funciones que realizará la cuidadora para evitar interpretaciones diferentes sobre sus responsabilidades.
De lo contrario, esto suele ser uno de los principales focos de conflicto. Y es que un empleado del hogar puede realizar tareas muy diversas: desde la limpieza en profundidad del domicilio, hasta la elaboración de comidas, los recados, aseo personal del familiar, tareas de estimulación, movilizaciones, entre otros.
Más allá del ámbito puramente legal, estipular las tareas y funciones dota a ambas partes de una hoja de ruta que seguir en el desarrollo del servicio.
Periodo de prueba y preaviso
Si quieres aplicar un periodo de prueba al contrato con tu cuidador, tendrás que incluirlo. Suele ser de 2 meses para contratos indefinidos.
Además, si quieres fijar un periodo de preaviso una vez pasado el periodo de prueba, que el trabajador tenga que darte si quiere dejar el empleo, añádelo en las cláusulas adicionales.
Modificación puntual del domicilio de prestación del servicio en el contrato
Si prevés que el familiar a cuidar va a cambiar su domicilio durante, por ejemplo, los meses de verano, incluye en el contrato esta condición para evitar futuras discrepancias
Modelo de contrato de empleado de hogar
Si buscas un modelo de contrato de cuidador de ancianos, recuerda que debe adaptarse a cada situación concreta. No todos los hogares tienen las mismas necesidades ni todas las cuidadoras desarrollan las mismas tareas.
Puedes revisar la web del Ministerio en la sección del servicio del hogar familiar, puesto que en ocasiones, desde el Gobierno publican modelos de contratos o ejemplos gratuitos.
El Convenio Colectivo de Empleados del Hogar establece los mínimos que deben respetarse en materia salarial, descansos y condiciones laborales, aunque siempre es posible mejorar esas condiciones mediante acuerdo entre ambas partes.
Diferencias entre el contrato de cuidadora interna y el de cuidadora por horas
No todas las modalidades de contratación responden a las mismas necesidades. Elegir correctamente el tipo de contrato facilita la organización del cuidado y evita problemas posteriores.
El contrato interna cuidadora de mayores está pensado para profesionales que residen en el domicilio durante los periodos de trabajo. En estos casos existe una jornada completa con tiempos de descanso regulados y la posibilidad de que parte de la retribución incluya alojamiento y manutención dentro de los límites permitidos por la normativa.
Si necesitas atención continuada, puedes conocer mejor el servicio de cuidadora interna para personas mayores.
La modalidad por horas resulta adecuada cuando el apoyo solo es necesario en determinados momentos del día o de la semana. La jornada es parcial y tanto la cotización como la organización del trabajo se adaptan al número de horas contratadas. Si este formato encaja mejor con las necesidades de tu familia, puedes consultar el servicio de cuidadora para personas mayores por horas.
Antes de firmar el contrato conviene valorar el grado de dependencia de la persona mayor, las horas reales de atención que necesita y el presupuesto disponible. Elegir la modalidad adecuada beneficia tanto a la familia como a la profesional.
Cómo dar de alta a la cuidadora en la Seguridad Social
Para regularizar la relación laboral no basta con firmar el contrato. Es obligatorio realizar el trámite de alta en la Segudidad Social.
Como decíamos, la realización del alta en la Tesorería General de la Seguridad Social corresponde al empleador y debe tramitarse antes de que la cuidadora comience a trabajar. El procedimiento se realiza ante la Tesorería General de la Seguridad Social, ya sea de forma presencial o mediante los servicios electrónicos habilitados.
Para completar el trámite será necesario aportar los datos identificativos de ambas partes, las condiciones del contrato y la fecha de inicio de la actividad. A partir de esa información se calculan las cuotas de cotización, que dependen principalmente del salario acordado.
Dar de alta a la trabajadora garantiza su cobertura sanitaria, la protección frente a accidentes laborales y el acceso a las prestaciones que correspondan. También protege a la familia frente a posibles responsabilidades derivadas de una contratación irregular.
La cuidadora comienza a trabajar sin alta en la Seguridad Social, tanto la empleada como la familia quedan expuestas a importantes riesgos legales y económicos en caso de accidente o inspección.
Preguntas frecuentes sobre el contrato de cuidadora de personas mayores
¿Puede ser verbal el contrato de una cuidadora de personas mayores?
No, no es legal formalizar el contrato con el cuidador de forma verbal. El contrato con el cuidador se debe formalizar siempre por escrito.
¿Qué salario mínimo debe cobrar una cuidadora de mayores en 2026?
El salario nunca puede situarse por debajo del Salario Mínimo Interprofesional ni de las condiciones mínimas aplicables al empleo del hogar. Conviene revisar siempre la normativa vigente antes de formalizar el contrato.
¿Qué pasa si la cuidadora trabaja sin contrato y hay un accidente?
La ausencia de contrato y de alta en la Seguridad Social puede generar importantes responsabilidades para la familia, que pueden derivar en sanciones económicas de hasta 12.000 euros.
En caso de accidente, se puede solicitar que el empleador asuma directamente el coste de todas las prestaciones del trabajador (incluidas posibles indemnizaciones por incapacidad o invalidez).
¿Cuántos días de vacaciones tiene derecho una cuidadora interna?
Con carácter general, tiene derecho a 30 días naturales de vacaciones al año, que pueden distribuirse de acuerdo entre ambas partes conforme a la normativa aplicable.
¿Puede la familia despedir a la cuidadora antes de que termine el contrato?
Sí, siempre que se respeten los requisitos legales, los plazos de preaviso cuando correspondan y las indemnizaciones previstas por la normativa vigente.
Conclusión: formalizar el contrato es proteger a todos
Firmar un contrato cuidadora personas mayores significa ofrecer seguridad, transparencia y estabilidad desde el primer día.
La familia sabe cuáles son sus obligaciones y la cuidadora trabaja con las garantías que reconoce la legislación. Además de evitar problemas legales, un contrato bien redactado facilita una relación laboral basada en la confianza.
Si tienes dudas sobre qué modalidad se adapta mejor a las necesidades de tu familiar, contar con una empresa especializada como Bonadea puede ayudarte a gestionar todo el proceso, ya sea mediante un servicio de cuidadora interna para personas mayores o con una atención flexible adaptada a cada situación.




