Soy Laura Castillo, terapeuta ocupacional y coordinadora nacional en Bonadea Care.
La enfermedad de gota en personas mayores es una de las formas de artritis más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más infravaloradas. Muchas familias la ven como algo menor — “un dolor en el pie” — cuando en realidad puede ser muy incapacitante y tiene complicaciones serias si no se trata bien.
En mi trabajo con personas mayores y sus familias, la gota aparece con más frecuencia de la que parece. Y lo que noto es que muchos no saben que tiene tratamiento eficaz, que los ataques se pueden prevenir y que hay cosas concretas que se pueden hacer desde casa.
Eso es lo que te cuento en este artículo: qué es la enfermedad de gota en personas mayores, por qué es más frecuente con la edad, cómo se manifiesta, cómo se trata y qué papel tiene la dieta. Si tu familiar necesita apoyo profesional en casa, los cuidadores de personas dependientes de Bonadea están formados para acompañar en estas situaciones.
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Qué es la enfermedad de gota en personas mayores
La gota es una enfermedad metabólica causada por el exceso de ácido úrico en sangre (hiperuricemia). Cuando el ácido úrico supera su límite de solubilidad, forma cristales de urato monosódico que se depositan en las articulaciones, los tejidos blandos y el riñón.
Esos cristales provocan episodios de inflamación aguda muy intensa — el ataque de gota — y, con el tiempo, si no se trata, pueden causar daño articular crónico y cálculos renales.
La enfermedad de gota en personas mayores es especialmente frecuente porque con la edad coinciden varios factores que elevan el ácido úrico: peor función renal, mayor uso de diuréticos, deshidratación frecuente y cambios en la dieta.
Por qué la gota es más frecuente en personas mayores
En personas jóvenes, la gota afecta principalmente a hombres. En personas mayores, la diferencia entre sexos se reduce: las mujeres posmenopáusicas pierden la protección de los estrógenos sobre la excreción de ácido úrico y su prevalencia se acerca a la de los hombres.
Los factores que más contribuyen a la enfermedad de gota en personas mayores son:
- Diuréticos tiazídicos: son uno de los medicamentos más usados en hipertensión en personas mayores y uno de los principales factores de riesgo de hiperuricemia. Reducen la excreción renal de ácido úrico.
- Peor función renal: el riñón es el principal órgano de eliminación del ácido úrico. A medida que la función renal declina con la edad, el ácido úrico se acumula.
- Deshidratación: muy frecuente en personas mayores, concentra el ácido úrico en sangre.
- Polimedicación: aspirina a dosis bajas, ciclosporina, algunos antibióticos y quimioterápicos también elevan el ácido úrico.
- Comorbilidades: hipertensión, diabetes, síndrome metabólico e insuficiencia renal crónica se asocian con hiperuricemia.
Síntomas de la enfermedad de gota en personas mayores
El ataque agudo de gota
El ataque de gota es una de las formas de dolor articular más intensas que existen. Aparece de forma brusca, con frecuencia de noche, y alcanza su máxima intensidad en pocas horas.
La articulación afectada — clásicamente el dedo gordo del pie, aunque también puede ser el tobillo, la rodilla, la muñeca o los dedos de la mano — se inflama, se enrojece, se calienta y duele de forma extrema. A veces el simple roce de la sábana es insoportable.
En personas mayores, el ataque de gota puede presentarse de forma más atípica: afectación de articulaciones menos habituales, varios episodios simultáneos o un cuadro más subagudo y menos explosivo.
Sin tratamiento, el ataque se resuelve solo en 7-14 días. Con tratamiento, en 2-3 días.
Gota crónica tofácea
Si la hiperuricemia no se trata durante años, los cristales de urato se acumulan formando depósitos llamados tofos:
- Nódulos visibles bajo la piel, especialmente en los codos
- Pabellones auriculares
- Dedos
- Tendón de Aquiles
La gota crónica tofácea puede causar daño articular permanente, deformidad y pérdida de función. Es más frecuente en personas mayores porque muchos han tenido hiperuricemia durante décadas sin tratamiento.
Complicaciones renales
El ácido úrico elevado puede depositarse también en el riñón, causando nefrolitiasis (cálculos de ácido úrico) o nefropatía por uratos. En personas mayores con función renal ya comprometida, esto agrava el deterioro renal.
Tratamiento gota en ancianos: opciones disponibles
El tratamiento gota en ancianos tiene dos objetivos bien diferenciados: tratar el ataque agudo cuando ocurre y prevenir futuros ataques reduciendo el ácido úrico a largo plazo.
Tratamiento del ataque agudo
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): ibuprofeno, naproxeno o indometacina. Son muy eficaces pero en personas mayores hay que usarlos con precaución por el riesgo gastrointestinal y renal.
- Colchicina: muy eficaz en las primeras 12-24 horas desde el inicio del ataque. Dosis bajas (0,5 mg dos veces al día) son tan eficaces como dosis altas y mejor toleradas en personas mayores.
- Corticoides: oral o intraarticular. Son la opción más segura cuando los AINEs y la colchicina están contraindicados por insuficiencia renal o interacciones medicamentosas.
Durante el ataque agudo: reposo de la articulación afectada, hielo local (nunca calor), elevación del miembro y buena hidratación.
Tratamiento hipouricemiante: prevención a largo plazo
Está indicado cuando hay más de dos ataques al año, cuando hay tofos, daño articular o afectación renal, o cuando el ácido úrico es persistentemente muy elevado.
- Alopurinol: es el fármaco de primera línea. Reduce la producción de ácido úrico. En personas mayores con insuficiencia renal, la dosis debe ajustarse. Se inicia siempre a dosis bajas para evitar precipitar ataques.
- Febuxostat: alternativa al alopurinol cuando este no se tolera. Más potente pero con algunas señales de alerta cardiovascular que hay que valorar en personas mayores con enfermedad cardíaca previa.
Importante: el tratamiento hipouricemiante no se inicia durante un ataque agudo, sino una vez que este se ha resuelto completamente.
La gota y los medicamentos: interacciones a vigilar
En personas mayores polimedicadas, la gota plantea retos específicos con la medicación:
- Diuréticos tiazídicos: si es posible, valorar con el cardiólogo si pueden sustituirse por otro antihipertensivo que no eleve el ácido úrico.
- Aspirina a dosis bajas: no debe retirarse por la gota si está indicada por riesgo cardiovascular, pero hay que saber que contribuye a elevar el ácido úrico.
- Losartán: de todos los antihipertensivos, es el único que tiene efecto uricosúrico (facilita la eliminación de ácido úrico). Puede ser una buena opción en personas con gota e hipertensión.
- Colchicina con claritromicina o ciclosporina: interacción grave. La colchicina puede acumularse a niveles tóxicos. Hay que revisarlo con el médico.
Dieta y hábitos: qué puede hacer tu familiar desde casa
La dieta no sustituye al tratamiento farmacológico, pero sí puede reducir la frecuencia de los ataques y facilitar el control del ácido úrico.
Alimentos que aumentan el ácido úrico y conviene limitar
- Vísceras (hígado, riñones, mollejas): tienen el mayor contenido en purinas.
- Marisco (gambas, anchoas, mejillones, sardinas): también muy ricos en purinas.
- Carnes rojas: en cantidades moderadas.
- Bebidas azucaradas con fructosa: la fructosa aumenta la producción de ácido úrico.
- Alcohol: especialmente la cerveza y los licores. El vino con moderación tiene menos impacto.
Alimentos que ayudan
- Agua: la hidratación adecuada (al menos 2 litros al día) es la medida más sencilla y más eficaz. Diluye el ácido úrico y facilita su eliminación renal.
- Lácteos desnatados: tienen efecto uricosúrico y antiinflamatorio. Asociados con menor riesgo de gota.

- Café: el consumo moderado de café se ha asociado con menor riesgo de ataques de gota.
- Cerezas: tienen efecto antiinflamatorio demostrado y reducen los niveles de ácido úrico. Consumo de 10-12 cerezas al día o extracto de cereza.
- Verduras y frutas: aunque algunas verduras tienen purinas (espinacas, espárragos), los estudios no demuestran que aumenten el riesgo de gota.
En Bonadea, el cuidado de personas mayores por horas incluye apoyo con la alimentación y la hidratación, dos factores clave en el control de la gota.
Cómo manejar un ataque de gota en casa
Cuando ocurre un ataque de gota, estas son las pautas inmediatas:
- Reposo absoluto de la articulación afectada. No caminar sobre el pie si está afectado el tobillo o el dedo del pie.
- Aplicar hielo envuelto en un paño durante 20-30 minutos, varias veces al día. Nunca calor.
- Elevar el miembro afectado para reducir la inflamación.
- Tomar la medicación prescrita para el ataque (colchicina, antiinflamatorio o corticoide) cuanto antes.
- Beber abundante agua.
- Llamar al médico si el dolor es muy intenso, si hay fiebre alta o si la articulación está muy caliente: puede haber sobreinfección.
Preguntas frecuentes sobre la enfermedad de gota en personas mayores
¿Por qué es más frecuente la gota en personas mayores?
Porque con la edad coinciden varios factores: peor función renal (que reduce la eliminación de ácido úrico), uso frecuente de diuréticos, deshidratación y más comorbilidades como hipertensión o síndrome metabólico.
¿Cuál es el tratamiento gota en ancianos más seguro?
Para el ataque agudo, la colchicina a dosis bajas o los corticoides son las opciones más seguras en personas mayores. Los AINEs requieren precaución por el riesgo renal y gastrointestinal.
Para la prevención a largo plazo, el alopurinol ajustado a la función renal es el tratamiento de elección.
¿Qué alimentos deben evitar las personas mayores con gota?
Vísceras, marisco en exceso, carnes rojas en grandes cantidades, bebidas azucaradas con fructosa y alcohol, especialmente cerveza.
¿Se puede tener gota sin dolor?
Sí. La hiperuricemia asintomática es el nivel elevado de ácido úrico sin ataques ni síntomas. No siempre requiere tratamiento farmacológico, pero sí seguimiento y medidas dietéticas.
¿La gota tiene cura?
No tiene cura en el sentido de que desaparece sola. Pero con el tratamiento hipouricemiante adecuado y mantenido, los ataques desaparecen, los tofos pueden reducirse y la calidad de vida vuelve a ser normal.
Conclusión
La enfermedad de gota en personas mayores es frecuente, muy dolorosa y perfectamente tratable. El problema es que muchas personas mayores conviven con ataques recurrentes sin tratamiento adecuado, bien porque no lo saben, bien porque asumen que es inevitable.
Con el tratamiento correcto, la dieta adecuada y la hidratación suficiente, los ataques de gota pueden eliminarse casi por completo. Y cuando ya hay daño crónico, el tratamiento hipouricemiante puede frenar su progresión.
Estos datos son tratamientos conocidos, pero es el médico el que decide qué tratamiento es el idóneo para cada caso concreto. La decisión de qué tratamiento aplicar debe recaer siempre en el médico, nunca en el familiar o la propia persona.
En Bonadea acompañamos a personas mayores en el manejo diario de enfermedades crónicas como la gota. Los cuidadores de personas mayores en Madrid y en el resto de ciudades donde operamos están disponibles para ayudarte.
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