Rotura de fémur en personas mayores: cuidados y recuperación

Rotura de fémur en personas mayores cuidados y recuperación

La rotura de fémur en personas mayores es una condición grave que requiere atención y cuidados específicos. En Bonadea, sabemos que la recuperación tras una fractura de este tipo es un proceso delicado que involucra múltiples etapas y consideraciones. En este artículo, exploramos las causas, síntomas, tratamientos, cuidados posteriores, consejos para una recuperación óptima y métodos de prevención para evitar futuras fracturas.

Causas y factores de riesgo de rotura de fémur en personas mayores

Las roturas de fémur en personas mayores son más comunes de lo que se podría pensar y ocurren principalmente debido a la fragilidad ósea que acompaña al envejecimiento. A continuación, profundizamos en los elementos que contribuyen a este problema.

Factores biomecánicos y de salud

  1. Osteoporosis: La osteoporosis es una enfermedad que disminuye la densidad y la calidad de los huesos, haciéndolos más frágiles y susceptibles a fracturas incluso con mínimos traumatismos. En personas mayores, esta condición es una de las causas más comunes de roturas de fémur.
  2. Artritis reumatoide: Esta enfermedad inflamatoria crónica puede debilitar los huesos y las articulaciones, aumentando el riesgo de caídas y fracturas.
  3. Diabetes: Las personas con diabetes, especialmente aquellas con mal control de la glucosa, pueden experimentar cambios en la densidad ósea y en la cicatrización de heridas, lo que incrementa el riesgo de fracturas.
  4. Deficiencia de calcio y vitamina D: La falta de estos nutrientes esenciales puede llevar a una disminución de la densidad ósea. La vitamina D es crucial para la absorción de calcio y su deficiencia puede resultar en huesos más frágiles.
  5. Problemas neurológicos: Enfermedades como el Parkinson y la esclerosis múltiple afectan el equilibrio y la coordinación, aumentando el riesgo de caídas.

Factores ambientales y de estilo de vida

  1. Caídas: La causa más directa de una rotura de fémur en ancianos es una caída. Las caídas pueden ser resultado de una variedad de factores, incluyendo pisos resbaladizos, alfombras sueltas, iluminación insuficiente y la falta de barras de apoyo en baños y escaleras.
  2. Estilo de vida sedentario: La falta de actividad física conduce a la pérdida de masa muscular y fuerza ósea, lo que aumenta la probabilidad de fracturas en caso de caídas. Mantenerse activo es crucial para la salud ósea.
  3. Consumo de alcohol y tabaco: Estos hábitos pueden debilitar los huesos y afectar el equilibrio y la coordinación, incrementando el riesgo de caídas y fracturas.
  4. Medicamentos: Algunos medicamentos, como los corticosteroides y los anticoagulantes, pueden debilitar los huesos o aumentar la probabilidad de caídas al causar mareos o hipotensión ortostática (descenso de la presión arterial al ponerse de pie).

Factores relacionados con el género y la edad

  1. Edad avanzada: A medida que las personas envejecen, la regeneración ósea se ralentiza y la densidad ósea disminuye, lo que aumenta la susceptibilidad a fracturas.
  2. Género: Las mujeres, especialmente postmenopáusicas, tienen un mayor riesgo de osteoporosis y, por ende, de fracturas de fémur. La disminución de estrógenos después de la menopausia contribuye significativamente a la pérdida de densidad ósea.
  3. Historia familiar: Un historial familiar de osteoporosis o fracturas de cadera puede aumentar el riesgo individual de sufrir una fractura de fémur.

Impacto de las comorbilidades

  1. Hipertensión: La presión arterial alta no controlada puede contribuir a problemas de equilibrio y mareos, lo que aumenta el riesgo de caídas.
  2. Problemas cardíacos: Condiciones como la insuficiencia cardíaca pueden llevar a una menor capacidad de ejercicio y mayor riesgo de caídas.
  3. Obesidad: El exceso de peso puede aumentar la carga sobre los huesos y articulaciones, elevando el riesgo de fracturas en caso de caída.

Aspectos psicosociales

  1. Aislamiento social: Las personas mayores que viven solas o tienen menos interacción social pueden tener menos oportunidades de mantener una actividad física regular y recibir ayuda a domicilio en caso de caídas.
  2. Depresión y ansiedad: Estas condiciones pueden llevar a una disminución en la actividad física y afectar negativamente el equilibrio y la coordinación.

En Bonadea, comprendemos que la prevención es clave para reducir el riesgo de rotura de fémur en personas mayores. Promover un estilo de vida activo, una dieta adecuada y un entorno seguro son pasos fundamentales para proteger a nuestros mayores y garantizar su bienestar.

Síntomas y diagnóstico de rotura de fémur en ancianos

sintomas-diagnostico-rotura-femur-mayoresLa rotura de fémur en personas mayores es una condición médica seria que requiere una pronta identificación y tratamiento para asegurar una recuperación exitosa. En Bonadea, sabemos que reconocer los síntomas y realizar un diagnóstico preciso es crucial para iniciar un tratamiento adecuado. A continuación, detallamos los signos más comunes y el proceso de diagnóstico de esta lesión.

Síntomas de rotura de fémur en ancianos

  1. Dolor intenso: El síntoma más evidente de una rotura de fémur en ancianos es un dolor agudo e intenso en la cadera, el muslo o la pierna afectada. Este dolor suele empeorar con cualquier intento de mover la pierna.
  2. Incapacidad para mover la pierna: Los ancianos con una fractura de fémur a menudo no pueden mover la pierna lesionada. Incluso el más mínimo movimiento puede causar un dolor extremo.
  3. Hematomas y hinchazón: La presencia de hematomas (moretones) y hinchazón en la zona afectada es común. La inflamación puede aparecer poco después del traumatismo y continuar aumentando.
  4. Deformidad visible: En algunos casos, la pierna afectada puede verse más corta o girada hacia afuera de manera anormal debido al desplazamiento de los fragmentos del hueso roto.
  5. Dificultad para caminar o estar de pie: Aunque algunas personas pueden intentar caminar, esto suele ser extremadamente doloroso y a menudo imposible sin ayuda.
  6. Sensibilidad al tacto: La zona alrededor de la fractura suele ser extremadamente sensible y dolorosa al tacto.
  7. Falta de pulso en el pie: En casos severos, una rotura de fémur puede comprometer el flujo sanguíneo, resultando en una disminución o ausencia de pulso en el pie del lado afectado.

Diagnóstico de rotura de fémur en ancianos

El diagnóstico de una rotura de fémur en personas mayores se realiza a través de una combinación de evaluación clínica y pruebas de imagen. El proceso típico incluye:

  1. Evaluación clínica: El médico comienza con una evaluación detallada de los síntomas y el historial médico del paciente. Esto incluye preguntas sobre cómo ocurrió la lesión, la intensidad y localización del dolor, y cualquier dificultad para mover la pierna.
  2. Examen físico: Durante el examen físico, el médico observará la posición de la pierna y buscará signos visibles de deformidad, hinchazón y hematomas. También se evaluará la movilidad y sensibilidad de la pierna afectada.
  3. Radiografías: Las radiografías son la herramienta de diagnóstico más común para confirmar una fractura de fémur. Estas imágenes permiten al médico ver la ubicación y severidad de la fractura.
  4. Tomografía computarizada (TC): En algunos casos, una tomografía computarizada puede ser necesaria para obtener imágenes más detalladas del hueso roto y evaluar cualquier daño adicional a los tejidos circundantes.
  5. Resonancia magnética (RM): Aunque no siempre es necesaria, una resonancia magnética puede proporcionar imágenes detalladas de los tejidos blandos y el hueso, y es útil si se sospecha de daño adicional a los músculos, tendones o ligamentos.
  6. Análisis de laboratorio: En ciertos casos, especialmente si se sospecha de una condición subyacente como osteoporosis, el médico puede ordenar análisis de sangre para evaluar los niveles de calcio y vitamina D, entre otros marcadores de salud ósea.
  7. Densitometría ósea: Si hay sospecha de osteoporosis como causa subyacente, una prueba de densitometría ósea puede ser realizada para medir la densidad mineral ósea y evaluar el riesgo de futuras fracturas.

Importancia de un diagnóstico temprano

El diagnóstico temprano de una rotura de fémur en ancianos es crucial para prevenir complicaciones y comenzar el tratamiento adecuado lo antes posible. Las complicaciones de una fractura de fémur no tratada pueden incluir:

  • Trombosis venosa profunda (TVP): La inmovilidad prolongada puede llevar a la formación de coágulos sanguíneos en las venas profundas de las piernas.
  • Infecciones: Especialmente si la fractura requiere cirugía, hay un riesgo de infección postoperatoria.
  • Úlceras por presión: La inmovilidad puede causar úlceras en la piel debido a la presión constante.
  • Pérdida de masa muscular: La falta de uso de la pierna afectada puede llevar a la atrofia muscular.

En Bonadea, estamos comprometidos a proporcionar una atención integral y oportuna para las personas mayores que sufren de una rotura de fémur. Reconocer los síntomas y obtener un diagnóstico preciso es el primer paso hacia una recuperación efectiva y una mejora en la calidad de vida.

Tratamientos para rotura de fémur en personas mayores

El tratamiento de una rotura de fémur en personas mayores es un proceso multifacético que depende de la severidad de la fractura y la salud general del paciente. En Bonadea, entendemos que un enfoque personalizado y una ayuda extra con el cuidado de personas mayores por horas es esencial para asegurar la mejor recuperación posible. A continuación, exploramos las principales opciones de tratamiento disponibles.

Opciones quirúrgicas

  1. Reducción cerrada y fijación interna: Este procedimiento es común para fracturas que no son desplazadas. Implica manipular los huesos rotos para alinearlos correctamente sin necesidad de abrir la piel (reducción cerrada). Luego, se usan tornillos, clavos o placas para mantener los huesos en su lugar mientras sanan.
  2. Reducción abierta y fijación interna (ORIF): En fracturas desplazadas o complejas, se realiza una cirugía abierta para alinear correctamente los fragmentos óseos. Después, se fijan con dispositivos internos como placas, tornillos o clavos intramedulares para estabilizar la fractura.
  3. Artroplastia parcial de cadera: Si la fractura afecta la cabeza o el cuello del fémur y el daño es significativo, se puede optar por reemplazar la parte superior del fémur con una prótesis de metal. Este procedimiento se conoce como hemiartroplastia.
  4. Artroplastia total de cadera: En casos donde hay un daño extenso o una enfermedad articular preexistente como la artritis severa, se puede recomendar reemplazar toda la articulación de la cadera. Esto implica reemplazar tanto el acetábulo (parte de la pelvis) como la cabeza del fémur con componentes protésicos.

Opciones no quirúrgicas

  1. Inmovilización: En algunos casos, especialmente en fracturas muy estables o en pacientes que no son candidatos ideales para cirugía debido a problemas de salud subyacentes, se puede optar por la inmovilización. Esto puede incluir el uso de yesos o férulas para mantener el hueso en su lugar mientras sana.
  2. Rehabilitación y fisioterapia: Es fundamental para la recuperación. Un programa de fisioterapia bien diseñado ayuda a restaurar la movilidad, la fuerza y la función de la pierna afectada. Incluye ejercicios de rango de movimiento, fortalecimiento y actividades para mejorar el equilibrio y la coordinación.

Manejo del dolor y cuidados postoperatoriosManejo del dolor y cuidados postoperatorios

  1. Medicamentos para el dolor: El manejo efectivo del dolor es crucial. Se pueden recetar analgésicos como paracetamol, antiinflamatorios no esteroides (AINEs) o, en algunos casos, opioides para controlar el dolor postoperatorio.
  2. Prevención de complicaciones: Después de la cirugía, es vital tomar medidas para prevenir complicaciones como infecciones, coágulos sanguíneos y úlceras por presión. Esto puede incluir el uso de antibióticos, anticoagulantes y dispositivos de compresión neumática, así como cambios frecuentes de posición.
  3. Terapia ocupacional: Ayuda a los pacientes a adaptarse a las actividades diarias durante el periodo de recuperación. Esto puede incluir la enseñanza del uso de dispositivos de asistencia como andadores, sillas de ruedas y barras de apoyo en el hogar.
  4. Nutrición adecuada: Una dieta rica en proteínas, calcio y vitamina D es esencial para la recuperación ósea. Los suplementos pueden ser recomendados si hay deficiencias nutricionales.

Rehabilitación y fisioterapia

La rehabilitación es una parte integral del tratamiento de una rotura de fémur en ancianos. En Bonadea, recomendamos un enfoque gradual y supervisado:

  1. Ejercicios de rango de movimiento: Inicialmente, los ejercicios suaves ayudan a mantener la movilidad de la articulación sin poner demasiado estrés en el hueso en proceso de sanación.
  2. Fortalecimiento muscular: A medida que avanza la recuperación, se introducen ejercicios para fortalecer los músculos alrededor de la cadera y el fémur, lo que mejora el soporte y la estabilidad.
  3. Entrenamiento de equilibrio y coordinación: Es crucial para reducir el riesgo de caídas futuras. Estos ejercicios ayudan a mejorar la estabilidad y la confianza del paciente al caminar.
  4. Actividades de la vida diaria (AVD): La terapia ocupacional se enfoca en ayudar a los pacientes a volver a realizar sus actividades diarias, como vestirse, bañarse y cocinar, de manera segura e independiente.

Apoyo emocional y psicológico

El impacto de una rotura de fémur en ancianos no es solo físico; también puede ser emocionalmente desafiante. En Bonadea, reconocemos la importancia del apoyo psicológico:

  1. Asesoramiento y apoyo emocional: Trabajar con un consejero o psicólogo puede ayudar a los pacientes a manejar el estrés, la ansiedad y la depresión que pueden surgir durante el proceso de recuperación.
  2. Grupos de apoyo: Participar en grupos de apoyo con otras personas que han experimentado fracturas similares puede proporcionar una valiosa red de comprensión y motivación.

En resumen, el tratamiento de una rotura de fémur en personas mayores es un proceso complejo que requiere un enfoque integral y personalizado. Desde la cirugía y la rehabilitación hasta el manejo del dolor y el apoyo emocional, cada etapa del tratamiento es crucial para asegurar una recuperación completa y efectiva. En Bonadea, nos dedicamos a proporcionar el mejor cuidado posible para ayudar a nuestros mayores a recuperar su movilidad y calidad de vida.

Cuidados posteriores y recuperación de rotura de fémur en personas mayores

La recuperación de una rotura de fémur en ancianos puede ser larga y requiere cuidados específicos para asegurar una sanación adecuada. En Bonadea, recomendamos un enfoque integral que incluya:

  • Fisioterapia continua: Es crucial seguir un programa de ejercicios supervisado para mejorar la movilidad y fortalecer el área afectada.
  • Control del dolor: Utilizar medicamentos y técnicas como la terapia de frío/calor para manejar el dolor postoperatorio.
  • Monitoreo de la dieta: Una dieta rica en calcio y vitamina D puede ayudar a fortalecer los huesos y acelerar la recuperación.
  • Apoyo emocional: La recuperación puede ser emocionalmente desafiante, por lo que el apoyo psicológico es importante.

Consejos para una recuperación de rotura de fémur en ancianos óptima

La recuperación de una rotura de fémur en ancianos es un proceso que requiere tiempo, paciencia y un enfoque integral. En Bonadea, sabemos que seguir ciertas recomendaciones puede hacer una gran diferencia en la recuperación y el bienestar general del paciente. A continuación, presentamos algunos consejos clave para una recuperación óptima.

Mantenerse activo de manera segura

  1. Movilidad temprana: Iniciar el movimiento lo antes posible, siguiendo las indicaciones del médico y fisioterapeuta, es crucial. La movilización temprana ayuda a prevenir complicaciones como la trombosis venosa profunda y las úlceras por presión.
  2. Ejercicios supervisados: Realizar ejercicios de bajo impacto como caminar con ayuda de un andador o muletas, según las recomendaciones del fisioterapeuta. Estos ejercicios ayudan a mejorar la circulación, mantener la fuerza muscular y promover la curación ósea.
  3. Rehabilitación regular: Asistir a todas las sesiones de fisioterapia y seguir los ejercicios prescritos en casa es fundamental para recuperar la movilidad y la fuerza en la pierna afectada.

Adaptar el hogar para mayor seguridad

  1. Eliminar riesgos de caída: Asegurarse de que los pasillos estén despejados, quitar alfombras sueltas y asegurar los cables eléctricos para evitar tropiezos.
  2. Instalación de barras de apoyo: Colocar barras de apoyo en lugares clave como el baño, junto a la cama y en las escaleras puede proporcionar estabilidad adicional y prevenir caídas.
  3. Iluminación adecuada: Mantener el hogar bien iluminado, especialmente durante la noche, para evitar caídas accidentales.

Alimentación y nutrición adecuada

  1. Dieta rica en nutrientes: Consumir alimentos ricos en calcio y vitamina D, como lácteos, pescado y vegetales de hoja verde, es esencial para la salud ósea. Incluir proteínas de alta calidad para ayudar en la reparación y fortalecimiento de los tejidos.
  2. Suplementos nutricionales: Si la dieta no proporciona suficientes nutrientes, considerar el uso de suplementos de calcio y vitamina D, siempre bajo la supervisión de un médico.
  3. Hidratación adecuada: Mantenerse bien hidratado es importante para la salud general y para el proceso de recuperación.

Manejo del dolor y cuidado de la herida

  1. Control del dolor: Seguir las indicaciones del médico respecto al uso de analgésicos para manejar el dolor. No exceder las dosis recomendadas y comunicarse con el médico si el dolor no está bien controlado.
  2. Cuidado de la herida: Si se realizó una cirugía, mantener la herida limpia y seca, cambiar los vendajes según las indicaciones médicas y observar signos de infección como enrojecimiento, hinchazón o secreción.
  3. Terapias complementarias: Considerar el uso de terapias complementarias como la acupuntura o la terapia de masajes para aliviar el dolor y promover la relajación.

Apoyo emocional y psicológico

  1. Apoyo psicológico: El proceso de recuperación puede ser emocionalmente desafiante. Buscar apoyo de un consejero o psicólogo puede ayudar a manejar el estrés, la ansiedad y la depresión.
  2. Grupos de apoyo: Unirse a grupos de apoyo donde se pueda compartir experiencias con otros que están pasando por situaciones similares puede ser muy beneficioso para el bienestar emocional.
  3. Mantenerse socialmente activo: A pesar de las limitaciones físicas, es importante mantenerse en contacto con amigos y familiares. La interacción social puede mejorar el estado de ánimo y proporcionar un sentido de pertenencia y apoyo.

Monitoreo y seguimiento médico

  1. Citas de seguimiento: Asistir a todas las citas médicas programadas es crucial para monitorear el progreso de la recuperación y hacer ajustes en el plan de tratamiento según sea necesario.
  2. Monitoreo de la salud ósea: Realizar pruebas periódicas para evaluar la densidad ósea y ajustar el tratamiento para la osteoporosis si es necesario.
  3. Evaluación de medicación: Revisar regularmente los medicamentos con el médico para asegurarse de que no interfieran con la recuperación y que sean los más adecuados para el paciente.

Fomentar la independencia

  1. Uso de ayudas técnicas: Fomentar el uso de dispositivos de asistencia como andadores, muletas o sillas de ruedas según sea necesario para facilitar la movilidad y promover la independencia.
  2. Entrenamiento en actividades diarias: Trabajar con un terapeuta ocupacional para aprender a realizar actividades diarias de manera segura y eficiente.
  3. Motivación y paciencia: Mantener una actitud positiva y ser paciente consigo mismo durante el proceso de recuperación. Celebrar los pequeños logros y progresos puede mantener la motivación alta.

En Bonadea, entendemos que cada persona es única y que la recuperación de una rotura de fémur en ancianos requiere un enfoque personalizado. Siguiendo estos consejos y trabajando estrechamente con los profesionales de salud, los pacientes pueden optimizar su recuperación y mejorar su calidad de vida.

Prevención de futuras roturas de fémurprevencion-roturas-femur

Prevenir futuras roturas de fémur en personas mayores es fundamental para mantener su movilidad y calidad de vida. En Bonadea, sabemos que implementar estrategias preventivas puede reducir significativamente el riesgo de fracturas y promover un envejecimiento saludable. A continuación, exploramos diversas medidas de prevención que pueden ser efectivas.

Mantener una buena salud ósea

  1. Suplementación de calcio y vitamina D: Consumir suficiente calcio y vitamina D es crucial para la salud ósea. Estos nutrientes pueden obtenerse a través de la dieta, pero también es posible que se necesiten suplementos, especialmente en personas mayores. Los productos lácteos, el pescado, las verduras de hoja verde y la exposición moderada al sol son excelentes fuentes de estos nutrientes.
  2. Densitometría ósea regular: Realizar pruebas de densidad ósea periódicas para detectar osteoporosis y otras condiciones óseas que puedan debilitar los huesos. Un diagnóstico temprano permite un tratamiento oportuno para fortalecer los huesos.
  3. Medicamentos para la osteoporosis: En algunos casos, los médicos pueden recetar medicamentos específicos para tratar la osteoporosis y reducir el riesgo de fracturas. Estos medicamentos ayudan a mantener o aumentar la densidad ósea.

Ejercicio y actividad física

  1. Ejercicio de resistencia: Actividades como caminar, nadar o levantar pesas ligeras fortalecen los músculos y los huesos, mejoran el equilibrio y la coordinación, y reducen el riesgo de caídas. Se recomienda realizar al menos 30 minutos de ejercicio moderado la mayoría de los días de la semana.
  2. Ejercicios de equilibrio y flexibilidad: Programas de ejercicio que incluyen tai chi, yoga o ejercicios específicos para el equilibrio pueden ser muy beneficiosos. Mejorar el equilibrio y la flexibilidad ayuda a prevenir caídas.
  3. Fisioterapia preventiva: Trabajar con un fisioterapeuta puede ayudar a diseñar un programa de ejercicios personalizado que fortalezca las áreas más débiles y mejore el equilibrio.

Adaptaciones en el hogar

  1. Eliminación de riesgos de caída: Asegurar que los suelos estén libres de obstáculos y alfombras sueltas. Instalar tiras antideslizantes en escaleras y superficies resbaladizas.
  2. Instalación de barras de apoyo: Colocar barras de apoyo en lugares estratégicos como el baño, las escaleras y cerca de la cama. Esto proporciona estabilidad adicional y reduce el riesgo de caídas.
  3. Iluminación adecuada: Mantener todas las áreas del hogar bien iluminadas, especialmente los pasillos y escaleras. Utilizar luces nocturnas en dormitorios y baños para evitar accidentes durante la noche.

Revisión de medicación

  1. Evaluación periódica de medicamentos: Revisar regularmente con el médico los medicamentos que se están tomando para asegurarse de que no aumenten el riesgo de caídas. Algunos medicamentos pueden causar mareos o debilidad y deben ser ajustados o sustituidos.
  2. Medicamentos para la salud ósea: Asegurarse de que cualquier tratamiento farmacológico para la salud ósea esté siendo seguido correctamente. Esto puede incluir bisfosfonatos, moduladores selectivos del receptor de estrógeno o suplementos específicos.

Nutrición adecuada

  1. Dieta equilibrada: Consumir una dieta rica en nutrientes que apoyen la salud ósea. Incluye una variedad de frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros. Limitar el consumo de alcohol y evitar el tabaquismo, ya que ambos pueden debilitar los huesos.
  2. Hidratación: Mantenerse bien hidratado es importante para la salud general y el buen funcionamiento del cuerpo, incluyendo los huesos y músculos.

Educación y concientización

  1. Educación sobre prevención de caídas: Participar en programas de educación sobre prevención de caídas puede ser muy útil. Estos programas enseñan cómo identificar y minimizar los riesgos de caídas en el hogar y en la comunidad.
  2. Concientización sobre la salud ósea: Informarse sobre la importancia de la salud ósea y cómo mantenerla puede motivar a las personas mayores a adoptar hábitos más saludables y preventivos.

Monitoreo y seguimiento regular

  1. Chequeos médicos regulares: Asistir a chequeos médicos periódicos permite detectar cualquier problema de salud que pueda aumentar el riesgo de caídas o fracturas. Un seguimiento regular con el médico asegura que cualquier condición sea tratada a tiempo.
  2. Monitoreo de la densidad ósea: Realizar pruebas de densidad ósea según las recomendaciones médicas para evaluar la salud ósea y ajustar los tratamientos preventivos en consecuencia.

Apoyo social y emocional

  1. Red de apoyo: Mantener una red de apoyo sólida, incluyendo familiares, amigos y profesionales de la salud, puede proporcionar la ayuda necesaria para mantener la independencia y reducir el riesgo de caídas.
  2. Grupos de ejercicio en comunidad: Participar en grupos de ejercicio o actividades comunitarias no solo promueve la salud física, sino que también mejora el bienestar emocional y social.

En Bonadea, estamos comprometidos con la prevención de roturas de fémur en personas mayores. Implementar estas estrategias preventivas puede ayudar a nuestros mayores a mantenerse activos, seguros y saludables, reduciendo significativamente el riesgo de fracturas y mejorando su calidad de vida.

Conclusión

En Bonadea, entendemos que la rotura de fémur en personas mayores es una condición que requiere atención integral y personalizada. Desde identificar los síntomas hasta proporcionar el tratamiento adecuado y los cuidados posteriores, cada paso es crucial para asegurar una recuperación exitosa. Implementar estrategias de prevención también es fundamental para reducir el riesgo de futuras fracturas, garantizando así una mejor calidad de vida para nuestros mayores.

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