Síntomas, recuperación y efectos del ictus en mayores

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La importancia de conocer los síntomas de ictus en personas mayores es que se pueden observar previamente y pueden servir como alerta de que se está produciendo un daño cerebral.

Posteriormente, la recuperación forma parte principal de las personas que lo sufren para poder así mantener su calidad de vida y favorecer su autonomía e independencia en las actividades de la vida diaria.

Hay que tener en cuenta que, una vez iniciado, los efectos del ictus en personas mayores son sumamente individuales; a cada persona le afecta de una forma completamente diferente.

Los equipos multidisciplinares son importantísimos a la hora de recuperar las funciones que se han visto afectadas tras el ictus, y después de estos tratamientos el acompañamiento y los cuidados en el domicilio son parte fundamental para el bienestar y la calidad de vida de la persona.

A continuación, profundizamos en el tema, explicando qué es un ictus, cómo identificarlo, cómo puede afectar a las personas mayores y consejos de cómo abordar la situación, tanto del punto de vista del paciente, como del cuidador.

¿Qué es un ictus? Comprendiendo el fenómeno

Ictus es el término más conocido para referirnos a un Accidente Cerebrovascular, o ACV. Este accidente se produce en el cerebro produciendo un daño adquirido. Existen varios tipos de ictus: arteriales (isquémicos o hemorrágicos) y venosos. Los ictus isquémicos están producidos por una mujer mayor ictusobstrucción vascular (transitorios, embólicos…) y los ictus hemorrágicos están producidos por una hemorragia cerebral o subaracnoidea.

La edad es un factor muy importante cuando se tiene un ictus, ya que condiciona directamente la calidad de vida de la persona, su entorno y sus posibilidades de rehabilitación. El número de afectados por ictus aumenta conforme avanza la edad y se acelera a partir de los 45-54 años, donde se observa un drástico aumento de casos a partir de los 55 años. Entre los 65 y los 74 años la prevalencia de ictus es mayor entre los hombres, pero a partir de esa edad la prevalencia asciende en el caso de las mujeres. En España, el ictus es la primera causa de mortalidad en la mujer y segunda en el hombre.

Principales síntomas de los ictus en personas mayores

Los principales síntomas de ictus en personas mayores se deben utilizar como señal de alarma.

  • Debilidad repentina o falta de fuerza.
  • Pérdida de sensibilidad en una parte del cuerpo
  • Dificultad para hablar o cambios posturales no comunes como la “boca torcida” o la caída de un párpado o ceja.
  • Dificultad para entender y comprender lo que se le dice.
  • Pérdida de coordinación y alteración de la marcha al andar o cambiar de pie a sentado o viceversa.
  • Cefalea intensa sin causa justificada.
  • Pérdida de visión, visión borrosa o doble.

Otros síntomas de ictus en personas mayores suelen ser la hiperglucemia, hipertermia, o la cefalea en las primeras horas del ictus también son importantes marcadores de infarto cerebral progresivo.

El micro ictus: Una variante silenciosa

Un micro ictus es un accidente isquémico transitorio, es decir, una interrupción breve del flujo sanguíneo en una parte del cerebro. Generalmente los síntomas son parecidos en un primer momento a un accidente cerebrovascular (ictus) pero no produce daños neuronales severos ni produce consecuencias posteriores, como discapacidad o dependencia.

Estos micro ictus pueden ser predecesores de un ictus posterior. Se estima que entorno a las 48 horas posteriores a un micro ictus se puede producir un ACV o accidente cerebrovascular.

Los micro ictus deben tomarse en cuenta como señal de alerta ante un ictus posterior de mayor repercusión, siendo considerado como un síntoma de ictus en personas mayores.

¿Qué es el micro ictus en personas mayores?

La probabilidad de sufrir un micro ictus se va incrementando y es más alto en las personas mayores.

Existen estudios que apuntan a una relación entre el microictus y algunas enfermedades asociadas al envejecimiento, como la demencia o el Alzheimer (que es un tipo de demencia).

Puesto que ambas enfermedades generan una acumulación de pequeñas lesiones vasculares en el cerebro, se piensa que ambas patologías se potenciarían entre sí y una favorecería la aparición de la otra.

Las enfermedades vascular cerebrales se generan por la presencia de la proteína beta-amiloide, una proteína relacionada también con el Alzheimer. Esta proteína se concentra en las paredes de las arterias, promoviendo así la aparición de accidentes cerebrovasculares por la oclusión del vaso.

De otra forma, se conoce que la aparición de micro ictus en personas mayores afecta directamente a la disminución de las funciones cognitivas y el desarrollo de la demencia.

Diferencias entre ictus y micro ictus

La mayor diferencia entre un ictus y un micro ictus es la temporalidad. Es decir, un micro ictus es un accidente cerebrovascular transitorio, dura unos instantes, en cambio un ictus es un daño cerebral adquirido de forma más continuada en el tiempo.

Otra diferencia entre ictus y micro ictus en las personas mayores son las consecuencias derivadas de ellos. Las consecuencias de un ictus son más graves que las del micro ictus, que en ocasiones no presenta mayor complejidad. Normalmente los síntomas de un micro ictus suelen desaparecer alrededor de las 24 horas posteriores, mientras que, en el caso del ictus, los síntomas se alargan en el tiempo y pueden ser permanentes. De hecho, un ictus requiere de un proceso de hospitalización, control médico, estabilización y posterior rehabilitación.

El ictus puede producir en la persona que lo sufre discapacidad y dependencia. Las consecuencias de un ictus afectan directamente a la autonomía e independencia de la persona, afectando notablemente su calidad de vida. De hecho, padecer un ictus, en función siempre de su gravedad, suele ser el detonante de que las familias busquen cuidadores de personas mayores que apoyen el proceso de rehabilitación y ayuden a la persona con ictus a la realización de las actividades de la vida diaria.

Síntomas particulares del micro ictus

Aunque los micro ictus en personas mayores suelen desaparecer tras 24 horas aproximadamente, es importante conocer sus síntomas para poder identificarlos y poder prevenir así la aparición de un ictus posterior.

Estos síntomas pueden presentarse de manera física, visibles para las personas de su alrededor, o de forma conductual, es decir, podemos identificarlos, pero de manera más subjetiva.

Los síntomas físicos más visibles de un micro ictus son:

  • Malestar general
  • Debilidad muscular
  • Visión doble con mareos o náuseas
  • Alteración de la marcha
  • Dificultad para tragar, temblores…
  • Déficits visuoespaciales, apraxia o agnosia.

Los síntomas más subjetivos tienen relación con la conducta o el estado de ánimo. Pueden observarse cambios de humor, apatía, alteraciones emocionales, irritabilidad o incluso agresividad. También pueden observarse comportamientos imprudentes a la hora de relacionarse con los demás o dificultades en el razonamiento.

Estos síntomas, tanto físicos como conductuales, pueden variar dependiendo de la localización del daño dentro del cerebro.

Las consecuencias de un ictus en personas mayores 

Tras sufrir un ictus empiezan a ponerse de manifiesto alteraciones neuropsicológicas que afectan a la persona que lo ha sufrido y a su entorno. La mayoría de las consecuencias aparecen los primeros días tras la lesión y varían en función de la localización del daño, de la gravedad y de la presencia o no de otras patologías.

Por tanto, efectos del ictus son diferentes en cada persona, pudiendo encontrarse trastornos del habla y de la voz, disfagia, trastornos conductuales, alteraciones cognitivas, trastornos sensoriales y en la sensibilidad, limitaciones articulares, trastornos de la comunicación…

Aproximadamente el 50% de las personas que sufre un ictus presenta discapacidad para cuidar de sí mismas, y en torno al 40% limitaciones para aprender adquirir conocimientos y desarrollar tareas para comunicarse y relacionarse.

Limitaciones físicas tras sufrir un ictus

sintomas fisicos ictus mayoresLas secuelas físicas son comunes tras sufrir un ictus. Se producen limitaciones físicas como desplazarse, salir del hogar, realizar tareas domésticas…

Estas limitaciones se derivan de problemas de déficit motor, pérdida de destreza, trastornos del equilibrio, déficits sensitivos, pérdida de agudeza visual o visión doble, vértigo, déficits en el tacto y en la propiocepción.

También se puede encontrar retracción articular, hipertonía, espasticidad, deformidades que generan directamente discapacidades funcionales.

En términos de discapacidad asociada al ictus, una de las áreas más afectadas es la utilización de los brazos y manos, presentada en el 55% de los casos de las personas que han sufrido un ictus.

En términos prácticos, las actividades básicas de la vida diaria donde se suelen encontrar mayores imitaciones son el vestido, la deambulación y el uso del baño. En el caso de las instrumentales, parecen verse más afectadas el empleo, los cuidados de la casa y los trabajos domésticos pesados.

Consecuencias cognitivas y conductuales del ictus en personas mayores

En muchos casos las secuelas físicas van acompañadas de secuelas cognitivas y psicológicas que suelen impedir que la persona se integre social y laboralmente.

En general, los síntomas cognitivos suelen ser muy diversos: dificultad en mantener la atención sostenida, problemas de memoria, fallos en el uso del lenguaje y percepción visual.

Si la lesión se ubica en el lóbulo frontal aparecen otras alteraciones como problemas en el razonamiento, la compresión de problemas, la planificación, y otros.  Es común que, tras sufrir un ictus, se vean alteradas las actividades que puedan necesitar la toma de decisiones o juicios ejecutivos.

Conductualmente suelen aparecer alteraciones con agresividad verbal o física, agitación, impulsividad o incluso desinhibición sexual.

La hemiplejia y el ictus

Generalmente cuando hablamos de ictus se nos viene a la mente que produce una hemiplejia en una parte del cuerpo, y no vamos muy mal encaminados. Como hemos visto, existen muchas consecuencias de un ictus y que dependen de muchos factores, la hemiplejia es una de ellas, pero no se produce siempre.

La hemiplejia es la parálisis completa de la musculatura de un hemicuerpo, es decir, de una mitad del cuerpo. En muchos casos también puede aparecer una hemiparesia, que es la disminución de la capacidad motora de un lado del cuerpo, es decir, la debilidad muscular que afecta solo un lado del cuerpo.

Otras consecuencias del ictus en personas mayores

Alteraciones nutricionales relacionadas con la aparición de la disfagia (dificultad para tragar), alteraciones en el esfínter que provocan incontinencia o vejiga neurógena, incontinencia fecal o incluso episodios de estreñimiento prolongado. Además, se pueden producir alteraciones vasculares como arritmias o trastornos respiratorios que pueden derivar en una intervención con traqueotomía.

Recuperación de un ictus en personas mayores

Las personas que sufren un ictus pueden presentar limitaciones en sus capacidades cognitivas, alteraciones emocionales y cambios en su carácter y el comportamiento que afectan directamente en su independencia en las actividades de la vida diaria.

La clave en la recuperación de un ictus es la rapidez de la intervención, es decir, la rehabilitación del ictus es mejor cuando los síntomas se tratan lo más rápido posible. En la evolución del ictus, las tres primeras horas son críticas para su evolución, se conoce como “ventana terapeútica”.

En la rehabilitación es idóneo contar con un equipo multidisciplinar: terapia ocupacional, fisioterapia, neuropsicología, médico, logopedia, trabajo social…

rehabilitacion ictusEstos profesionales de la salud ayudarán a la persona a recuperarse del ictus que ha sufrido en la medida en que sea capaz de recuperarse esas funciones alteradas. Generalmente se realizan programas de neurorrehabilitación en el que los servicios de rehabilitación apoyan a la persona y a sus familiares en función de sus necesidades.

Hay que saber que después del tratamiento del equipo multidisciplinar, la recuperación continúa en casa, donde las limitaciones en el día a día se vuelven más visibles. Por ello es primordial el cuidado en el hogar, con profesionales que ayuden a la persona y a sus familias a mantener una calidad de vida idónea.

Además, existen otro tipo de programas como el servicio de readaptación al entorno familiar y comunitario, equinoterapia, reaprendizaje motor… En algunas ocasiones también se realizan tratamientos médicos como antiespásticos, toxina botulínica…

Consejos para cuidadores y familiares en la recuperación de un ictus en personas mayores

La repercusión del ictus en las personas mayores afecta a su familia y al entorno que la rodea. El proceso de rehabilitación de las personas mayores que han sufrido un ictus debe abordarse de forma integral y las familias deben tener un papel activo en todo el proceso.

Cuando tras la intervención en rehabilitación de los diversos profesionales termina porque no se puede avanzar en el pronóstico de forma positiva y la persona continúa con limitaciones funcionales, es interesante conocer cómo podemos ayudar a las personas mayores que han sufrido un ictus. En muchas ocasiones las personas vuelven a su domicilio y no son tan autónomos e independientes que como se fueron, por lo que necesitan ayuda, en ocasiones de forma constante.

En muchas ocasiones los familiares pueden sufrir depresión, aislamiento social e ira, ya que el funcionamiento general de los roles familiares se ve afectado, y pasan a ser cuidadores, a veces a tiempo completo. En este momento, es cuando deben comenzar a plantearse contar con ayuda externa que disminuya la carga de trabajo para los familiares y les evite asumir un rol completo de cuidador. En este sentido, si se requiere asistencia continuada, el papel de los cuidadores internos para personas mayores resulta clave.

Más allá, hay que tener en cuenta que la mayoría de los casos, el ictus se produce sin señales previas, no existe preparación. Lo primero que se produce es la fase de crisis, donde la familia necesita mayor apoyo emocional e información amplia que le ayude a normalizar y generalizar la situación.

familias personas mayores ictusDespués está la fase crónica, cuando la persona vuelve a su domicilio tras el alta hospitalaria y se debe enfrentar a una situación completamente diferente, de forma diaria. Su rutina, su vida, ha cambiado por completo. En ambas fases, el apoyo terapéutico o psicológico, los grupos de apoyo o asociaciones, pueden ser aliados imprescindibles.

Y es que, las familias son en todo momento parte de la recuperación del ictus en la persona mayor, por lo que necesitan también apoyo para poder asimilar la situación y poder apoyar a su vez a la persona que ha sufrido el ictus.

Dentro del territorio nacional podemos encontrar asociaciones y fundaciones que dan apoyo a las personas que han sufrido un ictus y a sus familias, entre ellas encontramos:

FEDACE (Federación Española de Daño Cerebral)

AFADACS (Asociación de Familias Afectadas de Daño Cerebral Sobrevenido)

APANEFA (Asociación de Daño Cerebral Sobrevenido en Madrid)

FEI (Federación Española del Ictus)

Adaptación de la vivienda para personas con ictus

Finalmente, otro los consejos primordiales para las familias de una persona que ha sufrido un ictus es la adecuación del entorno.

La utilización de ayudas técnicas para la mejora de la autonomía de la persona que ha sufrido el ictus, como cubiertos adaptados, bastones, silla de ruedas… resultan esenciales para dotar de mayor naturalidad la nueva situación y tratar que la persona que ha sufrido el ictus pueda realizar el mayor número de tareas de forma autónoma o bien de forma asistida, pero en definitiva, hacerlas.

Además, en ocasiones se debe adecuar la propia vivienda, adatándola a la nueva situación, como con plato de ducha a ras del suelo, puertas más anchas, asideras, salvaescaleras…

En función de la afección del ictus a la persona, se pueden valorar multitud de alternativas que hagan la vida de la persona que ha sufrido ictus, y de la familia, mucho más fácil.

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Comentarios

5 Comentarios. Dejar nuevo

  • muy valiosos los consejos, siempre se agradece que haya personas que se preocupan no solo de la persona que lo sufre si no de la familia y de su entorno, que lo sufre también.

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    • Hola Paloma

      Efectivamente, el cuidado debe ser transversal para que sea el mejor. Todos, absolutamente todos tenemos que cuidarnos y estar bien para cuidar a los demás.

      Gracias por tus comentarios

      Responder
  • Todo cierto! muchas veces la familia carga con todo el cuidado,tenemos que delegar y cuidarnos a nosotros mismos tambien

    Responder
    • Equipo Bonadea
      octubre 30, 2023 3:57 pm

      Efectivamente. Es esencial marcar unos límites, autocuidarnos y respetarnos a quienes cuidamos. En nuestro bienestar también está el bienestar de quien cuidamos. Contar con un apoyo externo se convierte en algo necesario a nivel emocional porque nos permite también compartir tareas, puntos de vista y sentimientos. No dudes en seguirnos y leer más acerca de esto. La pasada semana hicimos un taller con una asociación de Ictus de Leganés, a la cuál asistieron usuarios y familias. Fue realmente interesante, tanto, que nos hemos propuesto realizar una sesión grabada y compartirla con el público que no pudo asistir. Si nos sigues, ¡próximamente podrás verla en nuestras redes sociales!
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      • Muchas gracias Equipo Bonadea! estaré pendiente de ese taller, parece muy interesante. además se agradece que los profesionales se preocupen no solo de la persona que lo sufre, si no de la familia y de su entorno. ¡¡GENIAL!!

        Responder

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