Enfermedades más comunes de las personas mayores

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En las últimas décadas, la sociedad ha experimentado la misma evolución tecnológica, científica, humana, que en los anteriores 5 siglos.

Los avances que vivimos en el día a día son espectaculares. Y aunque la medicina ha sido una de las grandes afortunadas, siguen existiendo multitud de enfermedades, y muchas de ellas están asociadas al envejecimiento.

Hoy, todavía no se puede hablar de ciertas patologías sin imaginarnos a una persona de cierta edad. Y es que, conforme más envejecemos, más probabilidades tenemos de sufrir ciertas patologías.

A continuación, te contamos cuáles son las enfermedades más comunes en las personas mayores, así como consejos de prevención, vacunas y cómo evitar algunas de estas enfermedades que surgen conforme sumamos sabiduría, y también años.

¿Por qué es importante conocer las enfermedades de personas mayores?

Si no conocemos algo, no podemos (o es más difícil) prevenirlo. Así de simple. Es por ello, que es tan importante conocer cuáles son las enfermedades más comunes de las personas mayores: podremos prevenirlas y también podremos actuar más rápido frente a su aparición, haciendo que, probablemente, sus efectos sean menos notorios en nuestra calidad de vida.

Si estás leyendo esto desde la perspectiva de un cuidador, por supuesto que también es importante que conozcas las enfermedades más comunes que padecen las personas mayores. De esta forma, podrás actuar mejor en la parte de la detección y también del cuidado. Sabiendo bien cuál es la situación, podremos tener mayor capacidad de actuación y desempeñaremos nuestras funciones como cuidador de una manera mucho más profesional y diligente.

Los 10 tipos de enfermedades más comunes en personas mayores

Según la Encuesta Europea de Salud, en España (2020), los problemas de salud crónicos que padecemos son diferentes según sexo, es decir, no son los mismos en hombres que en mujeres. Los más comunes en el caso de las mujeres son la artrosis (excluyendo la artritis), (19,7%), la tensión alta (19,1%) y el dolor de espalda lumbar (17,1%). Para los hombres, son la tensión alta en primer lugar (19,0%), el colesterol alto (15,5%) y el dolor de espalda crónico lumbar (10,1%).

enfermedades

Además, algunas afecciones aparecen y/o se intensifican considerablemente con la edad. Entre las afecciones más comunes de la vejez destacan la pérdida de audición, las cataratas, los dolores de espalda y cuello, la osteoartritis, la diabetes, la demencia, la depresión y las neumopatías obstructivas crónicas, entre otras.

A continuación, te las contamos.

1. Enfermedad cardiovascular: la líder en enfermedades de personas mayores

Las enfermedades cardíacas en personas mayores son de los tipos de afecciones que más preocupan puesto que el infarto es considerado como una de las primeras causas de mortalidad en personas mayores.

Hay diferentes tipologías de infartos, pero el más común el infarto de miocardio.

El infarto de miorcardio suele dar señales de alarma como; un dolor incipiente en el brazo izquierdo, en el pecho y en los brazos. Junto con ello, la persona puede sentir mareos, náuseas, fatiga o cansancio extremo y dificultad para respirar.

Ante estos síntomas, va a resultar esencial una rápida reacción por nuestra parte para evitar que el infarto suceda o disminuir sus efectos. La pauta es llamar a urgencias y pedir ayuda inmediatamente.

Las precauciones para evitar este tipo de enfermedades es promover una vida saludable: no fumar, ingerir alimentos saludables, evitando las grasas saturadas y el alcohol, controlar el colesterol, evitar la obesidad, y mantenernos activos realizando actividades como estos ejercicios gimnasia para mayores de 70 años.

2. Hipertensión arterial: el silente problema de los ancianos

hipertensión-arterialEs habitual encontrar personas mayores con la tensión arterial alta. Esta mayor prevalencia en las personas mayores es normal porque con la edad, las paredes arteriales se endurecen, son menos elásticas y, por tanto, ofrecen una mayor resistencia al flujo sanguíneo, causando la necesidad de que el corazón tenga que bombear con más fuerza la sangre.

Es importante saber cómo reducir la hipertensión. Entre otras pautas, se recomienda llevar una alimentación saludable y mantener una vida activa, es decir, realizar actividad física. Reducir el sodio es importante en las pautas alimentarias, puesto que el consumo de sal incrementa la tensión.

Si la hipertensión no es reducida y controlada, llevando un el estilo de vida saludable y con medicación, puede derivar en problemas graves de salud, como enfermedades cardiovasculares, demencia vascular, problemas en los ojos y enfermedades de los riñones. La hipertensión también está muy ligada a sufrir otras enfermedades muy comunes en personas mayores como la diabetes tipo 2.

¡Ojo! Las personas mayores también pueden tener falta de sodio o la tensión baja, de forma que tan importante es saber como reducir la presión arterial o hipertensión como qué hacer para subir la tensión arterial o la falta de sodio en personas mayores.

3. Diabetes en mayores

DiabetesLa diabetes es una de las enfermedades más extendidas entre la población mayor.

Pese a ello, si la persona que padece diabetes ha sido diagnosticada a tiempo y sigue las pautas del médico, puede llevar una vida normal sin que la diabetes influya prácticamente en su día a día.

Las causas principales que están detrás de la diabetes son los hábitos alimenticios inadecuados, la falta de actividad y el estrés.

Diabetes tipo 2: una preocupación creciente

La diabetes tipo 2 es tipo de diabetes en la que los niveles de glucosa o azúcar en la sangre son demasiado altos porque el cuerpo no puede usar la insulina que este mismo produce. Como resultado, el cuerpo necesita más insulina para ayudar a que la glucosa entre en las células.

Por ello, al principio de esta afección, nuestro cuerpo produce más insulina para tratar de que las células respondan. Pero con el tiempo, nuestro cuerpo no puede producir suficiente cantidad de insulina y sus niveles de glucosa en la sangre terminan aumentando.

Anteriormente, la diabetes tipo 2 era denominada “la diabetes del mayor” porque se suele ver en personas de más de 50 años. También en personas con sobrepeso, antecedentes familiares de diabetes, o que no hacen suficiente actividad física.

La diferencia fundamental con la diabetes tipo 1, es que en este caso, las personas no necesitan inyecciones de insulina, como sí lo necesitan las personas con diabetes tipo 1.

El diagnóstico de la diabetes 2 no es fácil de realizar viendo simplemente a los síntomas, puesto que muchas personas con diabetes tipo 2 no presentan ningún síntoma. Y en ocasiones, los síntomas son muy leves y muy comunes a otras muchas patologías o situaciones vitales como: aumento de la sed, del hambre o de la micción, sensación de cansancio, hormigueo en las manos, pérdida de peso, visión borrosa, cicatrización lenta o piel oscurecida.

4. Osteoporosis y fracturas relacionadas

La osteoporosis es una enfermedad degenerativa que se refiere a una disminución de la densidad ósea. Los huesos de las personas mayores están más débiles y son más susceptibles de fracturarse en caídas o golpes.

Una fractura muy habitual que empeora enormemente la calidad de vida de las personas mayores es la fractura o rotura de cadera, por lo que es necesario extremar el cuidado y evitar caídas cuando las personas mayores sufren osteoporosis.

La artrosis en las mujeres mayores

Con una afección extremadamente mucho más elevada en las mujeres que en los hombres, la artrosis es una de las enfermedades más comunes en personas mayores y que pueden afectar de manera altamente negativa en su calidad de vida.

La artrosis no es lo mismo que la osteoporosis, puesto que la existencia de la artrosis significa un desgaste de los cartílagos que se encuentran en las articulaciones, mientras que la osteoporosis hace referencia a la menor densidad ósea o mayor debilidad de los huesos.

Una artrosis avanzada puede limitar mucho el movimiento de la persona mayor, incluso obligándola a utilizar bastón, andador y silla de ruedas en estadios superiores. Además, esta enfermedad no tiene una cura como tal, aunque existen terapias farmacológicas y no farmacológica que aplicar.

5. Artritis y enfermedades reumáticas

Aunque su nombre es parecido, debemos diferenciar entre artrosis y artritis.

ArtritisLa artritis es la inflamación de las articulaciones (punto donde convergen los huesos). Es decir, ambas enfermedades se refieren al sistema óseo. Pero mientras la artritis se refiere solo la inflamación de las articulaciones, la artrosis significa que también hay inflamación del cartílago. Podríamos tratar la artrosis como un estadio superior de la artritis. De hecho una artritis no tratada puede derivar en una artrosis.

La artritis se manifiesta en las personas como un dolor al realizar ciertos movimientos. A diferencia de la artrosis, la artritis se puede tratar con rehabilitación e inflamatorios.

La artritis es sin duda una de las enfermedades más comunes en personas mayores. De hecho, casi todas las personas mayores sufren artritis en alguna de sus articulaciones, aunque si esta no evoluciona, las personas pueden llevar una vida totalmente normal, disminuyendo el dolor con medicación o rehabilitación.

6. Fibromialgia

La fibromialgia es una enfermedad crónica que puede afectar a cualquier persona. Sí es una enfermedad que puede aparecer en las personas mayores, pero también en las personas de mediana edad.

La fibromialgia se manifiesta a través de dolencia muscular, dolores de cabeza, un extremo cansancio, trastornos de sueño, e incluso pies inquietos.

Actualmente, no existe un fármaco que ayude a reducir las afecciones de la fibromialgia. De hecho, por su carácter más interno u objetivo, se considera que la fibromialgia y la fatiga crónica son unas de las enfermedades crónicas que más incomprensión generan socialmente. De hecho, algunos facultativos no diferencian ambas enfermedades o incluso no las llegan a considerar como enfermedades.

Estas enfermedades suponen una carga importante para la persona que la sufre puesto que las dolencias constantes hacen su día a día muy costoso. Si además, el entorno no ayuda, esta situación puede derivar en depresión por parte de la persona que sufre la fibromialgia. En este sentido, la ayuda y comprensión resulta esencial.

 7. Enfermedades mentales y neurodegenerativas

enfermedades-mentales-neurodegenerativasLas enfermedades neurológicas en personas mayores más comunes y con mayor incidencia son el Alzheimer (que es un tipo de demencia), el Parkinson, el Daño Cerebral Adquirido o Ictus y el ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica.

Las enfermedades mentales modifican nuestro cerebro y nos causan alteraciones importantes a todos los niveles, tanto sensorial como física. Influyen en nuestra condic9ión de forma grave, afectando a nuestro humor, a nuestras emociones, sentimientos, e incluso a nuestra personalidad.

La incidencia de las enfermedades mentales y neurodegenerativas es realmente elevada. Tanto es así, que se estima que 1 de cada 4 personas va a tener una enfermedad de este tipo.

En este sentido, resulta esencial que tanto la persona a cuidar como el entorno cuenten con la ayuda necesaria para poder gestionar las situaciones que se pueden desencadenar de este tipo de enfermedades. Los cuidadores de personas con demencia, cuidadores de personas con Parkinson y otras patologías deben contar también con los recursos necesarios para abordar de la mejor manera todas las situaciones que se puedan dar.

Los trastornos del sueño en ancianos

Los trastornos en el sueño son verdaderamente comunes en personas mayores.

Tanto el cambio en sus rutinas, en ocasiones, la imposibilidad de poder llevar un ritmo de vida activo (cuando ya encontramos ciertos niveles de dependencia), la medicación o la aparición de ciertas enfermedades, pueden generar cambios en los ciclos de sueño.

Los trastornos de sueño más comunes son el insomnio y la hipersomnia.

8. Enfermedades respiratorias: gripe y neumonía

La gripe y la neumonía son las enfermedades respiratorias más comunes en personas mayores.

La gripe en personas mayores

Conforme envejecemos, nuestro cuerpo se va debilitando y somos más susceptibles a patologías como la gripe. El virus de la gripe puede ser inocuo ante personas en edad infantil, adolescente o media, si bien en personas mayores de 65 años puede derivar en afecciones mayores y complicaciones graves como la neumonía, e incluso la hospitalización.

Por ello, la prevención de la gripe es muy importante para poder prevenir otras enfermedades respiratorias. Consistente de esta situación, el sistema sanitario público español suele poner a nuestra disposición una vacuna anual para prevenir la gripe.

En todo caso, no vale de nada inocularnos la vacuna si luego no tomamos las precauciones correspondientes en nuestro día a día:

  • Llevar una alimentación adecuada que nos proporcione los nutrientes y vitaminas necesarias
  • Realizar actividad física para reforzar nuestro organismo a todos los niveles
  • Abrigarnos debidamente con la bajada de las temperaturas y evitar salidas innecesarias frente a las olas de frío.

La neumonía en personas mayores

La neumonía es una de las causas más importantes de mortalidad en personas mayores en países desarrollados como es el caso de España. Es por ello que debemos evitar la aparición de la neumonía en mayores.

Casi la mitad de los mayores de 65 años que padecen esta patología respiratoria y son hospitalizados y pueden tener complicaciones graves.  Además, la neumonía aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Las recaídas de neumonía en personas mayores son muy frecuentes y la sintomatología puede ser grave y muy perjudicial para su salud.

9. Enfermedades sensoriales: la vista en las personas mayores

enfermedades-sensorialesLas enfermedades de la vista más comunes entre la tercera edad son:

  • La Presbicia o “vista cansada” se suele dar a partir de los 45 años y se trata de una anomalía visual en la que va disminuyendo la capacidad de enfocar de nuestros ojos conforme envejecemos. Esta pérdida de enfoque se debe a que el cristalino, que está situado entre la córnea y la retina, pierde elasticidad y eso hace que se pierda nitidez en las distancias cortas. Para combatir la presbicia se recomienda el uso de gafas, especialmente para las tareas donde es necesario enfocar de cerca, como leer un libro o trabajar sobre un ordenador.
  • Las cataratas son uno de los problemas más comunes en la vista asociados al envejecimiento. Suelen aparecer a partir de los 70 años. Al igual que en la presbicia, también está relacionado con cambios en el cristalino. En este caso, el cristalino se va volviendo más opaco de forma progresiva y eso causa una ceguera, que es reversible puesto que se puede someter a operación quirúrgica. La operación es realmente sencilla, y se basa en introducir lentes intraoculares en el globo ocular de la persona. No existe forma de combatir las cataratas.
  • El glaucoma es una enfermedad que afecta al nervio óptico. En este caso, lo que sucede es que el nervio pierde capacidad de transmitir información a nuestro cerebro. Es necesario tomar precauciones, especialmente si existen antecedentes en la familia puesto que el control del glaucoma es más sencillo cuanto antes se detecte. Es importante tener en cuenta que el glaucoma es la segunda causa de ceguera en el mundo y se estima que entre un 2 y un 3% de la población en España sufren glaucoma, aunque, aproximadamente, la mitad lo desconocen.
  • La retinopatía diabética es una patología que está causada por un daño en las células de la retina. Esta enfermedad suele venir derivada de la diabetes y si no se trata correctamente, puede llegar incluso a la ceguera. De lo contrario, si se siguen correctamente las pautas que proporcionan los expertos (alimentación, ejercicio y toma de medicación), la retinopatía diabética permite una vida normal.
  • La degeneración macular es hoy en día la enfermedad de la vista más importante ya que es la causa principal de ceguera en personas mayores de 60 años en países desarrollados. La degeneración macular consiste en la aparición de una especie de “mancha” en el campo de visión central. Esto hace que actividades como leer o conducir se vuelvan difíciles de ejecutar. Esta enfermedad se desarrolla por la acumulación de sustancias de desecho en la parte central de la retina.

 Otras enfermedades sensoriales en mayores: patologías auditivas

Cualquier sentido va perdiendo eficiencia con el tiempo y las capacidades sensoriales como el oído y la vista son de las que más sufren.

Por ello, en cuanto al sentido del oído, la edad también pasa factura. La pérdida de audición en personas mayores es uno de los problemas que más afecta conforme envejecemos.

Y es que, la sordera puede conllevarnos al aislamiento social, puesto que causa problemas de comunicación y comprensión. Dado que existen alternativas y herramientas, es muy importante ayudar a la persona mayor a solucionar su deterioro y optar por audífonos para evitar sentimiento de soledad, mejorar su calidad de vida y su autoestima.

10. La depresión en mayores: la enfermedad invisible

Hoy en día, muchas personas mayores terminan viviendo solas. Se habla mucho acerca de esto, y de hecho existen asociaciones sin ánimo de lucro, que trabajan en combatir la soledad en las personas mayores. En muchas ocasiones, estas plataformas sacan provecho del factor intergeneracional y cómo crear lazos entre diferentes niveles de la sociedad. Es decir, en este caso, promueven que personas de generaciones más jóvenes, se involucren en el bienestar de los mayores.

Pese a estas magníficas iniciativas, la realidad es que sigue habiendo muchas personas mayores que viven en soledad su etapa de la vejez.

La soledad en las personas mayores

Acerca de la soledad es importante considerar lo siguiente. La soledad no es mala cuando es elegida. Uno puede decidir estar solo porque quiere, porque le apetece. Pasar tiempo con uno mismo y sentirse bien con uno mismo es realmente importante para nuestro autoestima y para nuestra salud mental.

El problema radica cuando la soledad no se elige, sino que sucede. Los hijos se independizan. Y el matrimonio, se queda solo. Si a esto le sumamos los impedimentos propios de la dependencia física, como no poder salir a la calle totalmente solos, o realizar actividades de forma totalmente autónomas, tenemos el caldo de cultivo perfecto para que se generen situaciones de aislamiento social.

La aceptación de nuestra dependencia cuando somos mayores

También hay que tener en cuenta que el incremento de nuestra dependencia como persona singular e única es emocionalmente, difícil de asumir.

Debemos ponernos en la piel de nuestros mayores. Imaginemos vivir toda una vida siendo autónomos, teniendo nuestro trabajo, nuestra libertad, capacidad de decisión. Teniendo hijos y criándolos.

Y ahora, con el paso del tiempo, siendo plenamente conscientes, vamos siendo cada vez más dependientes, y no podemos desarrollar tareas que son básicas, como puede ser salir a pasear, hacer la comida, e incluso nuestro propio aseo personal.

entorno-familiarEl papel del entorno familiar y los cuidadores de las personas mayores

Por todo ello, la etapa de la vejez puede estar repleta de incertidumbre, de miedos, de falta de autoestima, que pueden derivar en estados crónicos de tristeza y de depresión.

En este sentido, el papel que juega el entorno familiar junto con los cuidadores de personas mayores, es esencial para combatir este tipo de enfermedades que a veces son difíciles de detectar y que pueden reducir considerablemente la calidad de vida de la persona.

Discapacidad y dependencia en las personas mayores

Aunque los términos discapacidad y dependencia no son lo mismo, con la edad pueden estar relacionados. Las personas discapacitadas también pueden ser diagnosticadas como personas dependientes.

En general, conforme nos hacemos mayores, somos más dependientes a la hora de realizar las actividades de la vida diaria (alimentarse, sentarse o levantarse, vestirse, asearse). En este caso, una discapacidad también puede generar este tipo de dependencia, también denominada dependencia funcional.
Según la Encuesta Europea de Salud en España, si atendemos a la población mayor de 55 años, los hombres tienen más autonomía funcional para realizar las actividades básicas de la vida diaria que las mujeres. Mientras que un 5,8% de los hombres tiene dificultad para levantarse, este porcentaje se incrementa al 11,6% en las mujeres. Además, un 14% de las mujeres tiene dificultad para asearse de forma autónoma, mientras que, en hombres, esta dependencia la sufre el 7% de los hombres.

Como saber si una persona es dependiente o discapacitada

Para saber si una persona es dependiente, deberemos solicitar la valoración. Esto se debe realizar a través de los agentes sociales de nuestra Comunidad Autónoma. Para ser dependiente, debemos tener reconocido un grado de dependencia (grado I, grado II o grado III), para lo cual, personal especializado visita el domicilio de la persona para realizar dicha valoración.

Para saber si una persona sufre discapacidad, probablemente te ayudará saber qué enfermedades entran en el certificado de discapacidad. A diferencia de la dependencia, que cuenta con grados, la discapacidad se mide con un porcentaje. Para ser considerada como persona discapacitada, una persona debe tener un porcentaje de discapacidad igual o mayor al 33%.

Factores de riesgo en las enfermedades de ancianos

Podemos diferenciar entre factores de riesgo modificables y no modificables a la hora de pensar en factores de riesgo para tener enfermedades en la tercera edad.

En general, todo hábito no saludable supone un factor de riesgo modificable en personas mayores, que promoverá la aparición de enfermedades o favorecerá su desarrollo.

Por tanto, los factores principales de riesgo modificables para la aparición de enfermedades son:

  • Desequilibrios alimentarios. No llevar una dieta saludable rica en nutrientes, proteínas, vitaminas.
  • No consumir la suficiente cantidad de agua, puesto que, con el paso de los años, la sensación de sed es menor.
  • Excedernos con el consumo de la sal
  • La falta de actividad física
  • El consumo del alcohol y tabaco
  • La falta de rutina y la falta de descanso y horas de sueño

Pero es necesario tener en cuenta que encontramos otros factores no modificables, es decir, aspectos en los que no se puede trabajar o reducir, como el propio envejecimiento, y el factor hereditario, que está detrás de algunas enfermedades como el cáncer.

Prevención y cuidados en enfermedades más comunes en personas mayores

Las siguientes medidas de prevención benefician a las personas mayores de forma que evitan la aparición de enfermedades o reducen la incidencia de las enfermedades en caso de sufrirlas.

  • ejercicio-físico-para-prevenir-enfermedades1. Ejercicio físico para prevenir enfermedades en personas mayores

El ejercicio físico reduce el riesgo de desarrollar algunas de las enfermedades más comunes en personas mayores: enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial, diabetes, obesidad, osteoporosis y demencia.

Realizar ejercicio físico y llevar una vida activa favorece la independencia funcional y mejora la calidad de vida.

  • 2. Dieta equilibrada y moderada

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Somos lo que comemos. De forma que llevar una alimentación adecuada, es crucial para poder mantener nuestra energía y que nuestro cuerpo pueda funcionar bien. Ten en cuenta las siguientes pautas en la alimentación de una persona mayor:

  • Mantener una ingesta moderada, evitando comidas copiosas. Los alimentos para personas mayores deben aportar una energía aproximada de 2.000 Kcal al día.
  • Hacerlo de forma repartida, de forma que las ingestas se repartan en 4 comidas al día.
  • La base de la alimentación debe de ser las frutas, verduras, leguminosas y carbohidratos.
  • El consumo de fibra es importante. Ejemplos de alimentos con fibra: manzanas, naranjas, acelgas, lechuga, espárragos, zanahorias crudas, alcachofas, patatas o brócoli.
  • No se deben eliminar las grasas de la alimentación, pero no se debe abusar de ellas y evitar las grasas saturadas, evitando por tanto alimentos procesados como bollería industrial.
  • Se debe consumir vitamina D. Para ello, se puede tomar leche, cereales y pescado graso, como el salmón, las sardinas o la caballa.
  • La cantidad de sal consumida de forma diaria debe ser inferior a 6 gramos, para no diabéticos. La restricción será mayor para diabéticos.

 

  • 3. Prevención del abuso del alcohol y tabaco

Se debe evitar el consumo de alcohol y tabaco, puesto que ambos promueven el envejecimiento y favorecen la aparición de enfermedades como la hipertensión, enfermedades cardiovasculares y problemas digestivos.

También están detrás de la enfermedad del cáncer, promoviendo cáncer de boca y garganta, de laringe, esófago, mama, hígado, colon y recto. Concretamente, se estima que fumar está detrás del 80-90% de los casos de cáncer de pulmón, siendo este cáncer uno de los que más muertes provocan.

El consumo de este tipo de sustancias también provoca problemas de aprendizaje y memoria, como demencia.

  • 4. Rutinas y actividades sociales para evitar aislamiento

Las personas mayores suelen disponer de gran cantidad de horas libres. Para que el día a día no se convierta en algo monótono y que la vida no se convierta en “ver pasar las horas” sin ningún quehacer ni destino, es importante que las personas mayores reconstruyan su red social y mantengan una rutina diaria en la que se incluyan actividades sociales.

Estas actividades se pueden adaptar a sus gustos. Desde actividades deportivas, como pasear, juegos de petanca, ejercicios de aquagym, hasta pertenencia a grupos de juegos recreativos como cartas, lectura…

  • prevención-caidas5. Prevención de caídas

Las caídas están detrás de muchas situaciones de dependencia. Cuando una persona mayor sufre una caída, tiene un mayor riesgo de sufrir una fractura, y que esta incremente de forma importante su dependencia, no volviendo a caminar, o a recuperar completamente la movilidad que tenía.

Se estima que el 5% de las personas mayores que sufre una caída, requiere hospitalización o tiene una fractura. Y nada más y nada menos que el 30% de las personas mayores de 65 años sufre una caída al año.

Con estos datos, se hace patente la necesidad de prevenir las caídas para salvaguardar nuestra calidad de vida. Acciones diarias como evitar acciones con riesgo, como subirnos a una escalera o lugar inestable, evitar cables sueltos en casa o alfombras no fijadas, u otras acciones siendo conscientes de nuestro estado físico, pueden ser clave.

  • 6. Vacunas recomendadas para personas mayores

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) recomienda una vacunación de todas las personas mayores de 60 años de las siguientes vacunas:

    • Antigripal: Se recomienda anualmentevacunas-recomendadas, a todas las personas mayores de los 60 años, y especialmente a las personas que forman parte de los grupos de riesgo: enfermedades crónicas del metabolismo como obesidad, diabetes o insuficiencia renal crónica, enfermedades cardiovasculares o respiratorias, entre otros. Sirve para evitar otras afecciones que pueden afectar seriamente a la salud de las personas mayores, reduciendo las tasas de complicaciones y mortalidad.
    • Vacunación frente a neumococo: Se recomienda actualmente una dosis única. Por el momento no se realizan dosis de refuerzo. La infección por neumococo supone un problema grave para las salud, sobre todo en aquellas que ya están debilitadas a causa de otras enfermedades.
    • Vacunas contra la difteria, tétanos y tos ferina: Se recomienda administrar una dosis de recuerdo o bien realizar la primera en caso de que no se hubiera vacunado previamente (en función del año de nacimiento). Esta vacuna previene contra estas enfermedades que se encuentran claro descenso en España, pero que aún así, sigue siendo altamente recomendable su prevención.
    • Vacunación frente al herpes zóster: Se trata de una de las últimas vacunas incluidas en el calendario de adultos y pretende erradicar el efecto tan negativo que causa este virus en las personas mayores. Aunque el herpes zóster puede aparecer a cualquier edad, se da con más frecuencia entre personas mayores.
    • Vacunas contra hepatitis A y B.
  • 7. La importancia de las revisiones médicas regulares

Tal y como hemos comentado a lo largo del artículo, existen ciertas enfermedades que pueden afectar de forma muy seria a la calidad de vida de las personas mayores y que no manifiestan síntomas obvios de aparición, sino que la forma realmente clara de diagnosticarlas, es una revisión médica en profundidad.

Desde patologías como la hipertensión, el colesterol o la diabetes, hasta enfermedades cerebrovasculares, o el cáncer, son enfermedades que requieren de pruebas médicas para su diagnóstico precoz.

Además de visitar a nuestro médico generalista, también es importante mantener un control rutinario de la vista, la audición y nuestra salud bucal. Podemos perder agudeza visual por presbicia, cataratas, o por aparición de glaucomas, entre otros. Por otro lado, recordemos que la sordera es una de las causas de aislamiento social. En cuestión de higiene bucal, una falta de esta puede provocar problemas en masticación y dificultar la ingesta adecuada de alimentos, llevando a desnutrición.

10 consejos para un estilo de vida saludable en la tercera edad

consejos-estilo-vida-saludableComo resumen de todos los puntos anteriores, aquí indicamos los consejos a tener en cuenta para disfrutar de una vida saludable en la tercera edad:

  1. Mantener en general, un estilo de vida activa
  2. Realizar ejercicio físico de forma diaria
  3. Controlar nuestro peso de forma recurrente, evitando exceso de peso, que puede derivar en enfermedades y debilitar nuestra estructura ósea
  4. Comer de forma adecuada, evitando comidas copiosas, promoviendo la comida de elaboración casera y en base a las indicaciones correspondientes de tipo de alimentación
  5. Mantenernos hidratados, preferentemente, a través de la ingesta de agua, aunque se puede hacer uso de otros líquidos como zumos o tés, evitando la ingesta excesiva de líquidos con azúcares.
  6. Mantener una buena higiene postural, evitando que aparezcan dolores
  7. Tomar el sol de forma controlada, siempre con protección y evitando la sobreexposición y las horas de más calor en verano
  8. Realizar actividades sociales
  9. Evitar el consumo del alcohol y el tabaco
  10. Visitar a nuestro médico para realizar revisiones de forma recurrente

Canadá, en el punto de mira por su política de concienciación social

Con casi 40 millones de habitantes, el país del Norte de América se encuentra ahora en una situación muy excepcional. Y es que, a mediados del 2022 salía la noticia de que la población canadiense era más mayor que nunca, habiendo más proporción de personas entre los 55 y 64 años que entre los 15 y 24 años, edad a la que se entra a formar parte de la población laboral activa.

Es por eso, que no es de extrañar que, en los últimos meses, el gobierno canadiense haya lanzado una campaña de concienciación a la ciudadanía para hacer ver los fuertes efectos negativos que puede tener no cumplir con las comendaciones de una vida saludable, y al contrario, los efectos positivos de sí hacerlo.

En el siguiente video, en el cual se muestra la pantalla dividida por la mitad, se puede ver cómo es el día a día de una persona mayor que disfruta de la vejez entorno a una vida activa (a la izquierda) y cómo se desarrollaría la vida de esa misma persona, si no cumple con las recomendaciones sanitarias y de vida activa (a la derecha).

La dureza de la comparativa es sobrecogedora no deja mucho espacio a la imaginación ni al debate.

No te lo pierdas, y deja tu opinión en nuestra parte habilitada para comentarios al final de este artículo:

 

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